La incertidumbre en torno al hallazgo de un cadáver en altamar comenzó a disiparse cuando, tras varias diligencias, se confirmó la identidad de la víctima. Se trataba de Gilber Leodan Méndez Arias, de 31 años, cuyo reconocimiento fue posible luego de que sus familiares acudieran al centro forense y lo identificaran a partir de los tatuajes en su cuerpo.
El caso se remonta al domingo 12 de abril, cuando pescadores que realizaban sus labores habituales divisaron el cuerpo flotando en el mar, en las inmediaciones de la playa El Bravito, a pocos kilómetros de Jambelí. El hallazgo movilizó a las autoridades, que lograron recuperar el cadáver esa misma noche.
De acuerdo con el informe policial, las primeras pericias apuntan a que la muerte habría ocurrido dos días antes, el viernes 10 de abril, alrededor de las 19:00. Las condiciones en las que fue encontrado el cuerpo evidencian un alto grado de violencia: la víctima estaba decapitada, presentaba impactos de bala en el torso, heridas causadas por un objeto cortante y tenía las manos atadas.
Mientras avanzan las investigaciones oficiales, versiones extraoficiales recogidas entre pescadores señalan que en altamar se habría producido un ataque armado de mayor magnitud. Según estos testimonios, el hecho habría dejado hasta diez personas fallecidas, presuntamente también decapitadas. Estas afirmaciones, sin embargo, aún no han sido confirmadas por las autoridades.
