Alex Néstor Quilligana Yagchirema y su esposa, Jenny Gricelda Olovacha de La Cruz, fueron identificados como las víctimas cuyos restos fueron encontrados en distintos puntos de la parroquia Puerto Bolívar, en el cantón Machala.
El caso se conoció la noche del martes 10 de febrero, cuando moradores del barrio 12 de Noviembre alertaron sobre el hallazgo de un saco de yute con manchas de sangre, abandonado en una vereda frente a una cancha del sector.
De acuerdo con información proporcionada por Rubén Centeno, jefe de operaciones del distrito Machala, ciudadanos que transitaban por el lugar observaron el saco en condiciones sospechosas. Al revisar su contenido, constataron que en su interior se encontraban dos cabezas humanas, por lo que se retiraron inmediatamente y notificaron la novedad al sistema de emergencias ECU 911.
Unidades policiales acudieron al sitio y confirmaron que se trataba de dos piezas anatómicas correspondientes a un hombre y una mujer. En un primer momento se indicó que no se encontraron panfletos en la escena; sin embargo, un informe posterior precisó que sí existía una hoja con mensajes amenazantes, aunque la humedad impedía leer con claridad su contenido.
La mañana siguiente, familiares acudieron al centro forense, donde lograron reconocer los restos mediante rasgos faciales, confirmándose que pertenecían a Quilligana y Olovacha. El hecho generó consternación entre allegados y compañeros de trabajo de la pareja.
Hallazgo de los cuerpos
El caso registró un nuevo avance la tarde del jueves 12 de febrero de 2026. A las 16:35, el ECU 911 Machala coordinó la verificación de una alerta que reportaba la presencia de dos cuerpos flotando en el mar.
Personal de la Armada del Ecuador, a bordo de una lancha de la Capitanía de Puerto Bolívar, realizó la recuperación de los cadáveres. Los cuerpos, que se encontraban en avanzado estado de descomposición y sin cabeza, fueron trasladados hasta el muelle, donde unidades de la Policía Nacional iniciaron las diligencias correspondientes.
En un primer momento no se confirmó oficialmente la identidad; no obstante, horas más tarde, en el centro forense, familiares ratificaron que se trataba de Alex Quilligana y Jenny Olovacha.
Según allegados, Quilligana se desempeñaba como taxista, mientras que su esposa trabajaba en la venta de jugos. Personas cercanas señalaron que no habían recibido amenazas ni mantenían conflictos conocidos con terceros.
Desde la cooperativa de taxis a la que pertenecía el ciudadano se informó que los pagos relacionados con posibles extorsiones se encontraban al día, por lo que consideran que el crimen no estaría vinculado directamente a esa situación.
Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer las circunstancias y responsables de este hecho.
