La comunidad de Santa Ana, en la provincia de Manabí, se encuentra consternada tras la muerte de Iker Ariel Villigua Macías, un niño de un año y cuatro meses que cayó a un canal de riego en la represa Salazar Barragán y falleció por ahogamiento.
De acuerdo con testimonios de moradores, la corriente del canal habría arrastrado al menor varios metros. Señalan que el área carece de barreras o medidas de seguridad, a pesar de estar ubicada cerca de viviendas, lo que representa un riesgo permanente para los habitantes.
Residentes del sector denunciaron que este canal abierto constituye un peligro para la comunidad, especialmente para niños y adultos mayores. Las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes para determinar las circunstancias del hecho. Mientras tanto, el vecindario permanece impactado por la trágica pérdida del menor.
